“Obsolescencia planeada”: el desgaste incorporado de los electrodomésticos

A las empresas se las acusa de incorporar deliberadamente a sus productos elementos de rotura para que se estropeen más pronto. “Obsolescencia planeada” es el término profesional que se usa para describir este fenómeno. “Todos lo niegan, pero la práctica cotidiana parece confirmarlo”, dice el defensor alemán de los consumidores Philip Heldt. Sin embargo, este experto reconoce que es difícil demostrarlo. “En realidad, sólo lo pueden demostrar ‘whistleblowers’, es decir ‘informantes’, como ingenieros de empresas que saben si a un aparato se incorporó intencionalmente un defecto”. El economista Stefan Schridde tiene la impresión de que la “chapucería” está planeada, no siempre pero cada vez más. Según Schridde, la causa más frecuente del desgaste es el uso de material inapropiado, por ejemplo ruedas dentadas de plástico, que no aguantan una carga mecánica. “Antes de comprar un aparato, el consumidor debería averiguar si el producto tiene elementos débiles”, recomienda el economista. Por supuesto, ello requiere tener conocimientos específicos, admite Schridde. Sin embargo, en muchos casos basta con que uno confíe en su sano juicio, asegura. El precio también es un criterio: “Como regla general, los productos baratos se estropean más rápidamente que los de gama media”. A la inversa, los productos más caros no siempre son los más duraderos, porque “muchas veces se paga también el nombre de la marca”. Schridde recomienda leer los resultados de tests antes de comprar un aparato caro. La industria rechaza las acusaciones: los electrodomésticos son muy duraderos, sostiene la Federación de la Industria Alemana. Según esta organización, de los casi 180 millones de electrodomésticos que existen en los hogares de Alemania, casi 75 millones tienen una antigüedad de más de diez años y más de 30 millones llevan siendo usados 14 años o más. Además, un estudio habría llegado a la conclusión de que los electrodomésticos se usan como promedio durante 13 años. Por supuesto que la durabilidad de los productos también depende de su cuidado, dice Jürgen Nadler, miembro de la fundación alemana Stiftung Warentest, que evalúa para los consumidores la calidad de los productos. “Para muchas cosas no está bien que estén muy fríos o muy calientes y húmedos, porque entonces se deterioran”. Lo mejor es tener una temperatura media de ambiente de entre 20 y 22 grados y un entorno seco libre de polvo. Si un producto se estropea poco después de haber sido comprado, el consumidor puede reclamar al vendedor que respete la garantía, dice Heldt. En este lapso, los compradores pueden exigir una reparación o la sustitución del producto. El consumidor puede anular la compra o reclamar un precio más bajo cuando una reparación fracasa dos veces, cuando el sustituto entregado resulta defectuoso o cuando el vendedor no presta estos servicios en un plazo apropiado. Sin embargo, el comprador tiene que demostrar que el desperfecto ya existía cuando compró el producto. Solo durante los seis primeros meses es el vendedor el que tiene demostrar que el producto estaba impecable cuando se encontraba en la tienda, según la legislación alemana. También existe la garantía que el fabricante ofrece voluntariamente. “Esa garantía puede tener muchas limitaciones”, dice Heldt. Por ejemplo, puede ocurrir que la garantía de un laptop no incluya a la batería.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20141102/Obsolencia-planeada-desgaste-incorporado-electrodomesticos-revistadomingo6.htm#.VFi1_ko_4SU.facebook

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