Una denuncia contra Medicus con final feliz.

santafefertiNuestro objetivo con este breve relato es el  de alentar a las parejas que estén atravesando lo mismo que hemos atravesado nosotros en la búsqueda de un hijo,  a que peleen por sus derechos.

En Junio del 2014 y después de 4 años de atravesar incontables consultas con médicos, decenas de exámenes e inclusive 3 inseminaciones, de las cuales 2 fueron fallidas y la última a pesar de haber logrado el embarazo, a los dos mese el mismo se detuvo por cuestiones “ azarosas”, con Luciana, mi esposa, decidimos acercarnos a Medicus, la prepaga de la cual ella es clienta para consultar sobre la cobertura, que, conforme a la ley N°26862  de reproducción medicamente asistida,  nos debía cubrir íntegramente el tratamiento de alta complejidad, el cual nos habían recomendado en el último instituto que habíamos recurrido para intentar ser padres.

En primera instancia, nos informaron que el tratamiento lo debíamos llevar adelante en uno de los dos institutos con los cuales ellos tenían convenio, lo cual no nos pareció desacertado, y nos dieron un formulario en cual nos indicaban todos los requisitos que debíamos presentar para que lo autoricen, si bien se pueden imaginar la cantidad de cosas que nos pidieron, nos siguió pareciendo lógico.

En agosto, luego de juntar todos los resultados de los exámenes que nos habían pedido para la autorización y después de planificar el tratamiento con la Dra. que nos estaba atendiendo, llevamos todo los requisitos a Medicus. Fue recién ahí, mientras la empleada de la prepaga controlaba y completaba nuestro legajo, cuando nos dijeron, como al pasar, ¿“saben que la medicación se cubre al 40%, no? Debo reconocer que desde que nos atendió, sentí que había algo raro, pero no me imaginé tremenda novedad. Cuando fuimos a la farmacia de la prepaga a consultar sobre el costo de la medicación, nos informaron, que con el descuento incluido, el valor de la misma era de  $ 22.000 pesos aproximadamente.

En ese momento, la sensación de frustración fue enorme, no solo porque era una suma de dinero con la que no contábamos en ese momento, sino porque nos estábamos dando cuenta que los intereses económicos de una empresa se anteponían a la salud, a nuestros derechos  y que estaban jugando con nuestro autoestima, claramente querían conseguir que desistamos de realizar el tratamiento, o en su defecto, que paguemos la medicación, más allá de existir una ley que los obligaba a hacerse cargo de ese gasto.

Después de unos cuantos días, donde recompusimos fuerzas y luego de decidir qué camino seguir, fue que a través de una recomendación  llegamos a UCU. Aquí, realmente y  por primera vez luego de 4 años de angustia, lucha y de sentirnos solos contra el mundo, fue que sentimos que había alguien de nuestro lado dispuesto a luchar por nuestros derechos (para nosotros era pelear por nuestro sueño). Lo primero que nos dijo Caren Kalafatich, de la delegación de Santa Fe, fue que no paguemos la medicación,  que nos iba a poner en contacto con un abogado de Bs As, y que a través de una medida cautelar o un recurso de amparo, tendríamos muchas posibilidades de conseguir la medicación. Y así fue como el abogado Walter krieger, con quien nos contactaron y luego de intimar a Medicus, logro que en UN MES, a través de una medida cautelar, nos otorgaran de manera gratuita la medicación. Directamente nos llamaron de la prepaga para indicarnos que podíamos pasar a retirarla, fue tal la sorpresa que hasta que no la tuvimos en nuestras manos nos costó creer que a través de la ayuda profesional brindada por los letrados de UCU en tan poco tiempo se resolvió algo que creímos, se dilataría por los artilugios burocráticos que una empresa tan grande como Medicus podía presentar. Así fue, como a mediados de noviembre, realizamos el tan esperado tratamiento, ese que hacía tan solo dos meses atrás, parecía una utopía.

Si  de buenas novedades hablamos, la más grande llego el 28 de noviembre, cuando nos llamaron del instituto donde realizamos el tratamiento para informarnos que, el análisis de embarazo era positivo!!! Fue tanto el desahogo que, debo confesar, me costo “festejar”, la primera sensación, fue de incredulidad, parecía que me estaban contando una película, yo creía que nunca se iba a terminar esa especie de viacrucis que nos había presentado el destino. Tal vez, ese mismo destino fue el que quiso que 15 días después, el 12 de diciembre, nos enteráramos que la sorpresa vendría por duplicado, ya que en la ecografía se veían dos embriones!!!

Al día de hoy,  mi esposa se encuentra bien, y mis dos bebes siguen creciendo de la mejor manera, yo por mi parte no paro de mirar la panza, recién ahora me permito disfrutar de esto que nos está pasando.

Me permito contar esta historia para que, todas aquellas parejas a las que una obra social o prepaga nos les quieran cubrir el tratamiento de manera integral, es decir, con la medicación incluida, se pongan en contacto con UCU, QUE  ES UNA ASOCIACIÓN SIN FINES DE LUCRO, integrada por profesionales idóneos, sepan que  a nosotros no solo nos ayudaron a conseguir la medicación sino que también, nos acompañaron durante el tratamiento, se alegraron con nosotros por el embarazo, e inclusive, al día de hoy nos siguen acompañando desde el lado humano.

No bajen los brazos, en nuestro caso, cuando estábamos por hacerlo, alguien que nos quiere mucho nos recomendó asesorarnos con UCU, hoy debo reconocer que en gran parte gracias a ellos, con Luciana vamos a ser padres, no solo por los resultados que consiguieron por la vía legal, sino porque nos dieron el empujón, la fuerza y el coraje que necesitábamos para seguir luchando.

Eternamente agradecidos,

Pablo Armas:        29.553.652

Luciana De Jesús: 27.779.996

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