Todo el mundo puede cambiar el mundo

Hace 15 años empecé soñar con un mundo más sustentable, más justo y más equitativo para las personas y el planeta. Y parece que muchos otros, se animaron a soñar lo mismo. Pero lo importante es que le dimos crédito a esos sueños y nos pusimos a trabajar. Cada uno asumió el compromiso desde su rol, su sentir y sus ganas de cambiar. Por más titánica que parecía la tarea, levantamos la bandera del hacer. Y en ese hacer nos transformamos en silenciosos agentes de cambio. Este suplemento es una invitación a la acción para reafirmar la idea de que todo el mundo puede cambiar el mundo. “A veces sentimos que lo que hacemos es una gota de agua en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”. Esta frase de María Teresa de Calcuta pareciera estar grabada a fuego en cada una de las personas que hoy elegimos para formar parte de estas páginas.

Cuando me convocaron a pensar esta edición, no dudé en poner el foco en lo concreto, en aquello que no será perfecto, pero es posible. En esas pequeñas acciones diarias que marcan la diferencia. Personas como vos, como yo, como cualquiera, que quizás sin demasiado capital inicial y hasta sin grandes planes de negocios, se lanzaron a la aventura de emprender e impactar de manera positiva.

En mi caso empecé por el barrio, por conformar una red de productores y consumidores: armaba cajones con los pedidos en el living de casa junto a mi marido y los vecinos pasaban a retirarlos cada 15 días. No era ese mi sueño, pero era lo posible en aquel momento. Ese fue el primer paso para crear Sabe la Tierra, una organización social y un movimiento que hoy nuclea a más de 250 productores en cinco mercados, miles de consumidores, un equipo de diez personas y muchos proyectos en marcha. Anímense a lo posible, sin dejar de soñar a lo grande. Pero empiecen por algo. Quizás, ya empezaron. Entonces, contagien. No hay vuelta atrás. Todos somos responsables del mundo que queremos ver.

Quizás no estés pensando en emprender, pero si en cambiar hábitos de consumo para alinearte con el planeta. Lo primero que te propongo es revisar tus compras. ¿Qué, a quién y para qué compro? Pueden ser algunas de las preguntas disparadoras hacia la toma de conciencia. Y hay más: ¿A quién elijo apoyar con mi compra? ¿De dónde viene lo que consumo? ¿Cómo son los procesos productivos? ¿Cómo lo descarto una vez que ya no lo necesito? Estamos llamados a repensar el consumo. Reducir, reciclar, reutilizar, recuperar, reparar y revalorizar. Deberíamos repetir estas palabras todos los días como un mantra. Porque si seguimos a este nivel, vamos a necesitar tres planetas. Una vez que decidimos ser consciente de nuestros actos y entendemos cómo impactan en el ambiente, estamos a un paso de convertirnos en consumidores responsables.

Hoy vamos a contarles historias de vida de emprendedores, artistas y profesionales que un día eligieron hacer la diferencia. Se puede. Y por eso buscamos ejemplos cercanos de cómo es posible cambiar el mundo, ya sea desde la cocina como Juliana López May promoviendo una alimentación saludable o en la creación de un emprendimiento propio para mantener limpio el planeta como Paola Fogolín o generando redes como Aleandra Scafati con Ecomujeres. Los elegimos por su valentía al asumir riesgos y nacer a lo nuevo, por su interés en el otro y por su capacidad de motivar a quienes los rodean.

Sí, ya se. Puede sonar muy ambicioso, lejano y hasta a frase hecha lo de ‘mundo más sustentable para todos’. Entonces, bajalo a tierra. Hacé tu parte. Ponele al mar esa gota que le falta. Unite a otros. El planeta lo pide, casi que lo exige. Ya no hay excusas: empezá por lo posible.

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